El origen de la miel y la trazabilidad

Trazabilidad de la miel

El origen de la miel y la trazabilidad

Las mieles españolas, antes de ser envasadas y comercializadas, pasan estrictos controles de garantía de calidad y trazabilidad.

La trazabilidad es la garantía de calidad, origen, frescura y pureza de la miel y los productos apícolas españoles. Nos va a permitir conocer el antes, el durante y el después de nuestros productos. Es decir, así es cómo controlamos el origen de la miel desde la colmena hasta que se lanza al mercado.

La miel es un producto muy fácil de adulterar y aún no existe una normativa que garantice una diferencia certificada entre una miel 100% pura y una miel adulterada. No es obligatorio registrar el porcentaje de la miel que procede de cada país, ni los ingredientes, ni valores nutricionales.

Sin embargo, desde 2005, los apicultores estamos obligados a aplicar el sistema de trazabilidad apícola.

Este sistema tiene por objetivo identificar el origen de la miel a lo largo de la cadena de producción. El control se lleva a cabo en todas las etapas de producción, transformación y distribución, así como en la aplicación de buenas prácticas.

Cada uno de nuestros productos debe coincidir con los datos de registro que hemos llevado a cabo en el seguimiento:

  • De dónde procede la miel
  • Quién es el apicultor que nos la proporciona
  • La fecha en la que lo hemos recibido
  • Cómo lo hemos envasado
  • La fecha en que ha sido envasado

Gracias a esto, cuando surge un problema es mucho más sencillo encontrar su origen y corregirlo rápidamente.

Esta es la manera más fiable que tenemos para garantizar que nuestra miel es 100% pura y 100% de origen español, pues debemos llevar un registro documentado y escrito del sistema de trazabilidad. Estamos obligados a guardar durante al menos dos años este registro, ya que las autoridades competentes pueden reclamarlo en cualquier momento para hacer las inspecciones que consideren pertinentes.

Etiqueta miel pura

Como apicultores, debemos registrar todo lo que ocurre antes de que los productos apícolas lleguen a la planta de envasado, los movimientos que sigue durante el tiempo que pasa en la planta de envasado y dónde irá después de salir de nuestras instalaciones.

  •  Colmena: el registro geolocalizado de las colmenas, la alimentación que damos a nuestras abejas, los plaguicidas que se utilizan, la procedencia de la cera de abeja que integramos en los cuadros, los tratamientos veterinarios, los controles sanitarios…
  • Proceso de extracción: fecha, nombre del apicultor que la realizó, dónde se ha hecho, el método utilizado…
  • Proceso de envasado: los análisis que hemos realizado en el laboratorio, el lugar en el que ha sido envasada la miel, el tipo de envase que utilizamos, la fecha de envasado, la fecha de consumo preferente, las unidades que tiene cada lote, el nombre bajo el que la comercializamos.
  • Distribución y comercialización: las unidades y lotes que vendemos, distribuidores a los que vendemos.

Para reflejar la trazabilidad de la miel, debemos indicar en su  etiqueta:

  • La fecha de recogida
  • La fecha de envasado
  • En nombre del productor
  • La zona de producción
  • El número de clasificación de la calidad.

En resumen, la trazabilidad permite relacionar el lote vendido con la empresa que lo ha comercializado y el distribuidor que lo ha comprado. Pero cuando el producto se vende directamente al consumidor no es necesario registrar su destino.