La enjambrazón: en busca de un nuevo hogar

Enjambrazón

La enjambrazón: en busca de un nuevo hogar

La llegada del calor inicia la actividad dentro de la colmena. Las crías van naciendo, la colmena se llena de alimento, el espacio empieza a ser limitado, el aumento de la temperatura en el exterior y el aumento de la población hacen que el calor dentro de la colmena se vuelva insoportable… ¡es el momento de buscar un nuevo hogar! ¿Sabes cómo se llama este fenómeno? La enjambrazón. ¡Te contamos qué es  y cómo se produce!

¿Qué es un enjambre?

El enjambre es un conjunto de abejas que abandonan la colmena junto a una reina para buscar un nuevo lugar en el que crear una nueva colmena durante el proceso de enjambrazón.

La enjambrazón se produce por la reproducción natural de las abejas. Es uno de los momentos más deseados para el apicultor al comienzo de la temporada. Significa la creación de nuevas colmenas y el crecimiento de la colonia, lo que se traduce en una mayor producción de miel y polen.

Llegada la primavera, la reina comienza a poner huevos. La población de la colmena se multiplica y puede llegar a haber hasta 60.000 abejas dentro de la colmena.

La colmena se debe preparar para la enjambrazón. Las abejas obreras eligen los huevos de los que nacerán las nuevas reinas, que serán criadas en la celdilla real. Una celda de tamaño superior que las abejas van estirando para alojar la larva reina y su alimento, la jalea real, que será su único alimento desde que nace hasta que muere.

La nueva abeja reina emite unas feromonas que avisan a la antigua reina de que su reinado ha finalizado y debe buscar un nuevo hogar junto a su séquito de obreras.

La enjambrazón natural

Cuando la nueva reina toma el mando de la colmena, la antigua reina abandona la colmena junto a un gran grupo de obreras, este es el enjambre primario. Si la colmena está muy poblada y existe una segunda abeja reina joven, se puede producir un enjambre secundario, en el que saldrá otro grupo de obreras junto a su reina en busca de un nuevo hogar.

Cuando las abejas obreras intuyen que se va a producir la enjambrazón, ingieren grandes cantidades de alimento para obtener la energía suficiente que les permita producir cera rápidamente y construir el nuevo hogar en el que la abeja reina continuará poniendo huevos.

La salida de la colmena se inicia cuando la abeja reina se coloca en la piquera y desprende unas feromonas que atraen a las abejas obreras que saldrán con ella. Dependiendo del tamaño de la colmena, unas 20.000 abejas aproximadamente abandonarán la colmena y crearán una nueva.

Antes de elegir el lugar en el que construirán la colmena, el enjambre de abejas se asienta en un lugar cercano a su antigua colmena formando una especie de “racimo” en el que permanecen agrupadas protegiendo a la reina, que se encuentra en el centro.

Mientras, las abejas exploradoras salen en busca del que será el lugar ideal para crear un nuevo hogar. Este lugar debe cumplir una serie de requisitos que las mantenga protegidas, alimentadas e hidratadas en cualquier estación del año.

La danza de las abejas

Cuando las abejas exploradoras encuentran el lugar ideal han de captar la atención de las obreras que se han quedado en el enjambre protegiendo a la reina, así se produce la danza de las abejas.

Una forma de comunicación de las abejas exploradoras para convencer al resto de la colonia de que han encontrado el lugar perfecto para asentarse junto a la reina.

Esta danza también la utilizan las abejas pecoreadoras para transmitir información acerca de una nueva fuente de alimento. Así indican la distancia y la dirección a la que se deben dirigir el resto.

Es una de las manifestaciones más bellas que se producen en la colmena.

Los apicultores nos adelantamos a este fenómeno para que las abejas no emigren de la colonia. Para ello, ubicamos nuestras colmenas estratégicamente para que sean elegidas por las exploradoras.

Por otra parte, cuando revisamos las colmenas y encontramos una que está saturada, aceleramos la enjambrazón creando nuevos núcleos a partir de las colmenas con exceso de población

Para realizar este proceso debemos mover los cuadros de la antigua colmena a la nueva. Es una tarea que requiere experiencia y cuidado, debemos asegurarnos de que entre esos panales hay una abeja reina fecundada, la cantidad suficiente de obreras para continuar la actividad en la nueva colmena, crías abiertas y crías cerradas y, lo más importante, alimento, es imprescindible asegurarnos de que las reservas de miel y polen son suficientes para iniciar la actividad.

La creación de nuevos núcleos no sólo nos sirve para ayudar en la enjambrazón y la ampliación del colmenar, también nos sirve para reponer bajas que hemos sufrido por el tiempo o por enfermedades y repoblar colmenas con baja población,  

 

Controlar el colmenar y la colonia nos permite hacer una estimación de la producción de miel y polen que obtendremos durante la temporada.

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