Las abejas en primavera: comienza la temporada apícola

Miel Reina Kilama

Las abejas en primavera: comienza la temporada apícola

Con el comienzo de la primavera aparecen los primeros días de calor tras el invierno. Las abejas intuyen que les queda muy poco para salir de la colmena y comenzar una nueva campaña de trabajo.

Es un momento clave para los apicultores, que deben comenzar a preparar a las abejas para que comiencen a trabajar cuanto antes. De estos cuidados y atención depende el éxito de la próxima campaña.

Tras el paso de la estación más fría del año, las abejas están en su momento más vulnerable, sus reservas de alimento escasean y muchas habrán muerto durante el invierno.

Los apicultores debemos planificar correctamente la campaña para evitar que se puedan producir errores que retrasen el inicio, lo que nos podría llevar a perder las primeras floraciones y no aprovechar al máximo los recursos de la primavera.

El inicio de la primavera es un momento en el que el tiempo puede jugarnos malas pasadas. A medida que van aumentando las temperaturas, las abejas se sienten preparadas para arrancar su actividad, se producen las primeras salidas y las reinas empiezan a criar. Sin embargo, es una temporada en la que las lluvias no han cesado y, en algunos momentos, pueden venir acompañadas de frío. 

Si esto sucede, las crías necesitan cantidades elevadas de alimento que pueden ser superiores a las reservas de la colmena. Los apicultores debemos tener esto presente para mantenernos alerta y estar preparados.

Cuando comienza la primavera, tan importante es revisar las provisiones de alimento que hay dentro de la colmena como estar alerta ante enfermedades como la varroa o la loque europea. Por eso, debemos ser conscientes de todos los pasos que debemos seguir para que las colmenas estén listas en el momento que arranque la nueva campaña.

1. Revisar las colmenas tras el invierno

Cuando vayamos viendo que los días fríos han pasado, comenzaremos a revisar las colmenas para conocer el estado en el que están tras el invierno: la cantidad de abejas que han muerto, la miel que han consumido, si hay puesta…

  • Revisión ocular por la piquera: con la inspección a través de la piquera vamos a comprobar si existe actividad dentro de la colmena, si hay restos de serrín que nos adviertan sobre un consumo excesivo de miel y si los restos de excrementos pueden alertarnos sobre alguna enfermedad que deba preocuparnos. 
  • Revisión del interior de la colmena: cuando existe actividad dentro de la colmena, procederemos a abrir por primera vez la colmena, comprobar sus reservas y valorar la opción de introducir alimento en las que lo necesiten. Tomaremos nota de si existen enfermedades para su posterior tratamiento. También comprobaremos si hay puesta y su calidad. Cuando esta sea escasa debemos plantearnos reemplazar a la reina. Y, el último paso, será reemplazar los panales de cera viejos por nuevos panales en los que anidarán las futuras crías.

2. Estimular la colmena con alimento

Tras la revisión de la colmena sabremos el tipo de alimentación extra que debemos proporcionar a cada colmena. Según las necesidades internas de cada una, vamos a recurrir a un tipo de alimentación u otro.

  •  Alimentación de emergencia: indicada para colmenas que se han quedado sin reservas tras el invierno y necesitan fortalecerse antes del inicio de la nueva campaña. Las abejas necesitan proteínas y la mejor manera de administrarlas es como un alimento sólido. 
  • Alimentación de estímulo: orientada a colmenas que necesitan un impulso para estar preparadas para el comienzo de la temporada. Este estímulo debe servir únicamente como alimento, no debemos permitir que las abejas lo almacenen, por eso, la manera más recomendable de suministrar es en líquido. 

3. Tratar las enfermedades

Al comienzo de la primavera nos encontramos con dos enfermedades que pueden arruinar la campaña apícola que está a punto de comenzar.

  • La varroa: es el principal de los problemas al que nos enfrentamos los apicultores. Al finalizar la temporada, los apicultores limpiamos a las abejas de varroa para que pasen el invierno lo más limpias posibles y evitar que esta enfermedad pueda afectarlas al inicio de la primavera. Sin embargo, pueden quedar ácaros que se manifiesten de nuevo con la llegada del calor y que infecten la colonia en pleno inicio de la nueva campaña. Por eso, este es el momento justo para tratar esta enfermedad y asegurarnos de que ha tenido el efecto esperado. Teniendo siempre en cuenta que es un momento en el que no podemos utilizar técnicas abusivas que puedan hacer decaer la colmena.
  • La loque europea: es una enfermedad producida por una bacteria que afecta a las crías. Se transmite de la abeja adulta a la larva por la saliva y provoca su muerte a los pocos días. Conviene actuar rápido y retirar las colmenas sospechosas del colmenar para su posterior desinfección.

4. Reorganizar las colmenas débiles

Reorganizar las colmenas es imprescindible para asegurar el rendimiento óptimo de cada una de ellas y recolectar el producto esperado.

Existen varios motivos por los que debemos considerar que una colmena es débil:

  • Que las colmenas se hayan quedado zanganeras.
  • Que la reina sea vieja y no sea rentable para la colmena.
  • Que se haya debilitado tanto durante el invierno que impida su progreso durante la nueva campaña.


En estos casos, se pueden fusionar las colmenas o utilizarlas para rellenar otras y dejar espacio para un nuevo enjambre.

5. Planificar los nuevos núcleos

Los núcleos son nuevas colmenas que vamos formando con materiales de otras colmenas para multiplicar el tamaño del colmenar.

Partiendo del número de colmenas que tenemos, calcularemos el número de núcleos que se crearán.

Los apicultores de Reina Kilama seguimos todos estos pasos para aumentar el tamaño del colmenar, inducir al éxito la nueva campaña y recolectar miel de la mejor calidad.

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