Los parámetros de calidad de la miel

Parámetros de calidad de la miel

Los parámetros de calidad de la miel

La miel es un producto que lleva consigo una riqueza de calidad y características únicas. Uno de los principales indicadores de calidad en la miel es su pureza. La miel auténtica debe ser un producto puro, sin aditivos que puedan afectar a su sabor y propiedades.

Cada variedad de miel posee un valor y pureza únicos. A continuación, te mostramos las propiedades, composiciones y estándares que diferencian a una miel de alta calidad.

EN ESTE POST DE REINA KILAMA…

  • Parámetros de calidad
    • HMF (Hidroximetilfurfural)
    • Índice de diástasas
    • Humedad
    • Conductividad eléctrica
    • Ácidez
    • Contenido de sólidos insolubles en agua
    • PH
    • Contenido de fructosa y glucosa
    • Contenido de sacarosa
  • ¿Cómo se determina la calidad de la miel?

Parámetros de calidad de la miel

La composición de la miel es tan rica y diversa como las flores de las que proviene, y entender sus componentes esenciales nos permite apreciar aún más su singularidad.

La normativa establece que la miel debe cumplir con ciertas características en su composición, son sus respectivos valores de referencia, para el consumo humano.

HMF (Hidroximetilfurfural)

El HMF, un compuesto que indica la frescura de la miel, no debe superar los 40 mg/kg.

Índice de diástasas

La actividad enzimática en la miel se mide mediante el índice diastásico. En la escala de Schade, no debe ser inferior a 8, asegurando la presencia de enzimas que contribuyen a la calidad y autenticidad del producto.

Humedad

La frescura de la miel se refleja en su contenido de agua, que no debe superar el 20%. Este límite garantiza la estabilidad y calidad del producto, preservando su riqueza y previniendo la fermentación no deseada.

Conductividad eléctrica

La conductividad eléctrica, un indicador peculiar, generalmente no supera los 0,8 mS/c en las mieles de flores. Sin embargo, la conductividad eléctrica para la miel de encina deberá ser mayor de 0,85 puntos para ser considerada miel de encina (o bosque). Desde Reina Kilama queremos hacer especial hincapié en la calidad, por ello, nunca envasamos una miel de encina con un parámetro por debajo de 0,95/1,00 mS/c.

Ácidez

El equilibrio ácido en la miel es crucial. En términos generales, no se permite más de 50 miliequivalentes de ácidos por 1000 g. Este límite garantiza que la miel mantenga su sabor característico sin caer en extremos ácidos.

Contenido de sólidos insolubles en agua

Los sólidos insolubles en la miel son un indicador de su limpieza y el proceso de filtrado. Revelan si la miel ha sido adecuadamente filtrada o si se le permitió decantar tras la recolección. Para envasar la miel, se recomienda el uso de un tamiz con una apertura de 0,2 mm de luz. Es crucial que la cantidad de sólidos insolubles en agua no supere el 0,1%, y los minerales deben mantenerse por debajo del 0,6%. Estos parámetros aseguran la calidad y la pureza del producto final.

PH

En cuanto al pH, los niveles normales de la miel generalmente se encuentran en un rango de 3,2 a 4,5. Esta acidez natural desempeña un papel crucial al inhibir el crecimiento de microorganismos y contribuir a la conservación de la miel.

Contenido de fructosa y glucosa

Cada miel tiene su propia mezcla mágica de fructosa y glucosa. Por lo general, las mieles de flores contienen más del 60 g/100 g de estos azúcares naturales, mientras que la miel de encina supera los 45 g/100 g. Esta dulzura única da a cada variedad su característico sabor, convirtiendo la miel en un delicado equilibrio entre notas dulces y florales.

Contenido de sacarosa

La sacarosa es otro azúcar natural presente en la miel, generalmente se encuentra en un máximo de 5 g/100 g.

¿Cómo se determina la calidad de la miel?

Es esencial comprender que la miel tiene unas propiedades específicas, medibles y relevantes que el atribuyen su valor.

Se han identificado cuatro indicadores clave que destacan las diferencias más notables entre la miel pura y la miel adulterada. Entre ellos, el HMF, el índice diastásico y las proporciones de fructosa, glucosa y sacarosa son elementos críticos para evaluar la frescura de la miel, determinar si ha sido sometida a altas temperaturas y detectar posibles adulteraciones con otras sustancias.

Además de estos aspectos objetivos, existe una dimensión subjetiva en la evaluación de la calidad de la miel que no debe pasarse por alto. Esta perspectiva está relacionada con las zonas geográficas, las preferencias culturales y la tradición apícola. Ya que una miel del mismo tipo puede presentar notables diferencias en olor, sabor y textura según la zona geográfica de recolección. Factores como las variaciones en el néctar, las condiciones meteorológicas y las características del suelo también contribuyen a estas diferencias organolépticas.

 

Para garantizar que la miel es realmente pura, la mejor manera de obtenerla es directamente del apicultor. En Reina Kilama, todas nuestras mieles cumplen con los parámetros de calidad y son envasadas después de haber sido extraídas de la colmena.

Entre nuestras variedades se encuentran la miel de encina, la miel de flores, la miel de eucalipto, la miel de brezo, la miel de naranjo y la miel de cantueso.

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